El día 8 de octubre de 2008 escribí un poema, dedicado al 11-M, que, recitado por mí en diferentes tertulias literarias de Madrid, provocó mi expulsión de la que tiene lugar en el Círculo de Bellas Artes. Lo publico ahora en esta tribuna, precedido de las palabras que le sirven de preámbulo, para que se tenga idea clara del grado de persecución a que se ve sometida, en ciertos ambientes culturales, la libertad de expresión.

Dos días después de aquel terrible 11 de marzo, muchos formaron rebaño, en plena jornada de reflexión, para exigir al Gobierno la verdad de lo ocurrido. Me pregunto dónde están hoy. El día 11 de cada mes, unos llamados Peones Negros, que, de verdad, quieren saber quiénes se encuentran detrás de aquella matanza, acuden a la estación de Atocha, con ánimo de honrar a las víctimas de tan tremendo atentado. En ellos pensaba cuando, en octubre de 2008, escribí estos versos. Me encantaría tener la oportunidad de recitárselos a Zapatero; pero no a solas, sino en un abarrotado Congreso de los Diputados, ante mil cámaras de televisión, en nombre de las víctimas del 11-M.


Fernando Lago

Poema dedicado al 11-M

martes, 13 de octubre de 2015

La llama sagrada



     El sentimiento patriótico del pueblo español viene siendo combatido, desde hace mucho tiempo, con las armas de la alta traición, por aquellos que sólo buscan la destrucción de España.
       Ese noble sentimiento llevaba ya, muchos años, aparentemente apagado. Pero ayer, día 12 de octubre, al paso marcial de nuestras Fuerzas Armadas, la chispa prendió, en un escondido rescoldo del alma española, y se encendió la llama sagrada del patriotismo.
     No deberíamos permitir que ese fuego, encendido al abrigo de la Fiesta Nacional de España, volviera a extinguirse; no deberíamos consentir, nunca jamás, que los enemigos interiores de la nación española se salieran con la suya. El amor a España nos lo exige.

Tío Chinto de Couzadoiro

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